SEMBRANDO EN EL DESIERTO

Hoy la Revista del Campo de El Mercurio tambien publicó una entrevista a Rodrigo Marambio Gerente General de la Empresa Maraseed.

Aportando muchos antecedentes valiosisimos, lo que más rescato de esta entrevista es la perseverancia del señor Marambio, mientras todos le decian que no resultaria su proyecto en el Norte Grande por factor climático, el fue perseverante y hoy se prepara para que su empresa sea “la empresa más sustentable y competitiva del hemisferio sur”

Los invito a leer la entrevista:

Sembrando en el desierto

La empresa venció la contraestación en el extremo norte de Chile. Hoy es pionera en la producción de semillas entre Arica y La Serena y recibió el premio FIA a la innovación.

Francisco Otondo

Corrí­a 2001. La economí­a seguí­a en crisis, pero Rodrigo Marambio creí­a que el mercado de las semillas, donde él trabaja, iba a seguir creciendo y que los pedidos a su empresa iban a aumentar.

Querí­a mostrarles a sus clientes que ya no era necesario recurrir a los paí­ses del hemisferio norte para conseguir productos en invierno; que podrí­an confiar en la empresa Maraseed, de la que es su gerente general.

Tení­a que encontrar una forma de producir durante todo el año… y la encontró en el lugar más inhóspito: el desierto.

En el valle de Azapa, su empresa produce 1,5 millón de dólares al año, más del 25% de las exportaciones totales de la empresa.

Las estrellas bajo el fuerte sol del norte son las semillas de pimentones, tomates y melones, que se pueden producir tanto en invierno como en verano. Sin parar. Además, trabajan con exponentes tan freak como la sandí­a sin pepas.

Desde Azapa la empresa ha conquistado mercados tan importantes como Holanda, Estados Unidos, Japón y Francia.

Pero este es el final de la historia.

Una idea rara al principio

Marambio querí­a extender la producción todo el año.

¿Cómo hacerlo? era la pregunta que daba vueltas por su cabeza, mientras trabajaba en los cuarteles centrales de Maraseed en Curacaví­. El problema de esta zona es que la temporada primavera-verano, que es cuando se pueden cosechar las semillas, queda demasiado acotada entre septiembre y abril, mientras que él querí­a ampliar la producción hasta mayo y julio.

Con esta idea y casi 40 años de experiencia en el rubro, inició en 2001 los primeros estudios para ampliarse. “Empezamos a revisar cuidadosamente la situación agroclimática de todos los valles que hay desde Santiago hacia el norte”.

En esa época, toda la producción de hortalizas se concentraba en el valle central. Sin embargo, los resultados de sus investigaciones iban contra la corriente: debí­a trabajar en el desierto. Este clima, de veranos largos e inviernos templados, parecí­a ideal para superar el problema de la contraestación.

Las ciudades candidatas eran Ica, en la costa central de Perú, y Arica, en la I región. Dos años estuvieron ensayando en ambas.

Tras las pruebas, Marambio llegó a dos conclusiones: “Si bien Perú es más barato que Chile, sobre todo en mano de obra, preferimos hacerlo aquí­, porque las condiciones de producción son mejores. Hay más estabilidad tanto polí­tica como económica. Más tranquilidad social”.

La decisión estaba tomada: iban a plantar hortalizas en pleno desierto.

Sin embargo, con sólo pensar la idea, empezaron la dificultades.

“Todo el mundo nos decí­a que la gente del valle preferí­a trabajar en Arica, que no í­bamos a poder con el clima, etc. Una serie de cosas que hací­an pensar que esto no iba a resultar”.

A pesar de los comentarios, igual se lanzaron a la aventura.

Con una inversión cercana al millón de dólares, en 2003 se instalaron con once hectáreas en el valle de Azapa. Cuando llegaron, ahí­ habí­a sólo cultivos de mangos, guayabas y olivos. De hecho, hasta el dí­a de hoy son los únicos productores de semillas a escala industrial entre Arica y La Serena.

El proyecto dio resultados. Sin embargo, trabajar ahí­ tiene sus dificultades.

Aun cuando Marambio habí­a nacido, crecido y vivido toda su vida en el campo, en Arica tuvo que tomarle el pulso a un suelo muy diferente del que estaba acostumbrado a trabajar en el valle central.

En el valle de Azapa, el rí­o sólo crece en enero y febrero, cuando hay invierno boliviano. El resto del año, hay unos pocos aluviones de agua cuando llueve en el altiplano. Para él, “era un poco sembrar en el desierto”. En el más árido del mundo, con suelos arenosos y salinos.

Como siempre, buscaron una solución, obteniendo el agua de profundos pozos y mejorando su tecnologí­a de riego.

Además, trabajan en conjunto con la Escuela de Agronomí­a de la Universidad de Tarapacá, haciendo producciones de ensayo para ºmanejar el comportamiento del suelo.

El clima tampoco los acompañó al principio. Las atí­picas lluvias justo aparecieron en el primer invierno. La temperatura mí­nima alcanzó cuatro grados, cosa que no ocurrí­a hace 45 años. La producción se vio afectada.

“¿Cómo se lo explicábamos a los clientes? ¡Después de todos los beneficios que les habí­amos dicho que tení­a la zona!”.

Pero el invierno ya pasó y, hoy dí­a, la planta trabaja a tope.

Pese a este éxito, no se durmieron en los laureles y siguieron innovando en el tema tecnológico, razón por la cual la Fundación de Innovación Agraria les entregó un premio hace dos semanas.

La totalidad de su producción está cubierta por una ‘malla antivirus’, una red muy fina que no permite la entrada de insectos, lo que reduce el uso de pesticidas.

“Ya no usábamos fungicidas, porque casi no hay humedad, y ahora tampoco insecticidas… estamos trabajando con tecnologí­as y productos muy limpios”, explica.

Dice que son pioneros y que el uso de malla antivirus se extenderá por todo Chile en poco tiempo.

El futuro también es prometedor para la empresa. Gracias a los avances, Maraseed es hoy el segundo exportador de semillas de pimientos y tomates de nuestro paí­s. Y sus proyecciones son ambiciosas: “Queremos consolidarnos como la empresa más sustentable y competitiva del hemisferio sur”.

Datos clave:

EXPORTACIONES

Enví­an US$ 1,5 millón desde su sucursal en Arica, el 25% de los enví­os totales de la empresa.

PRODUCTO ESTRELLA

Las semillas de sandí­a sin pepas ocupan un lugar destacado entre los productos innovadores que exportan.

EMPLEO

Hay 120 personas contratadas permanentemente en el año”.

6 Responses

  1. by Francisco Otondo On Septiembre 15, 2005 at 14:30

    Uno escribe, pero nunca sabe si alguien -más allá de los conocidos- lo leen.

    Si conoces algún emprendedor del tema agrí­cola, escribe en mi blog]: http://elpancho.blogspot.com

  2. by jose alvarado On Abril 4, 2006 at 19:33

    Don jose manuel, mi nombre es jose alvarado y junto a un grupo de alumnos de la U mayor estamos haciendo un trabajo de investigacion economica sobre las semillas de sandia y su exportacion, me gustaria si pudiese enviarnos informacion referida a este producto y la forma de extraer la materia prima que en este caso son las semillas de sandia. ATTe jose alvarado

  3. by MickeyRourkenan On Julio 25, 2006 at 21:22

    Kiss me w poker rurenan

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